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San Desiderio de Langres - el 23 de mayo.
yossmaria Su existencia en el siglo IV está garantizada por San Atanasio, que lo menciona como participante y subscritor del Concilio de Sárdica del año 343; su nombre aparece también en las actas del pseudo-concilio de Colonia del 346. San Desiderio ocupa el tercer lugar en la lista de obispos de Langres (Francia), aunque parece que era procedente de las inmediaciones de Génova, y designado a la sede de Langres de alguna manera milagrosa.
Un clérigo de dicha ciudad, de nombre Varnacario escribió, al inicio del siglo VII, un relato del martirio de San Desiderio, lo hizo basándose en tradiciones locales. Según Varnacario, el obispo Desiderio habría sido decapitado durante una invasión de los vándalos guiados por Croco; es posible que haya aquí una cierta confusión en las tradiciones locales, porque Langres tuvo diversas invasiones bárbaras, y la de los Alemanes comandados por el auténtico Croco (298-307) no coinciden con las fechas de …Más

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San Desiderio de Langres, obispo y mártir - el 23 de mayo
fecha de inscripción en el santoral: 23 de mayo
†: c. 355 - país: Francia
otras formas del nombre: Didier, Dizier
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Elogio:
En Langres, en la Galia Lugdunense, martirio de san Desiderio, obispo, de quien se narra que viendo a su grey oprimida por los vándalos, se dirigió a su rey para suplicar por ella, pero por orden del monarca fue condenado a muerte, ofreciéndose así, libremente, por las ovejas que le habían sido confiadas.
Patronazgos: patrono de Langres y Aviñón, de las mujeres embarazadas, y protector contra el perjurio y la desgracia.
Su existencia en el siglo IV está garantizada por san Atanasio, que lo indica como participante y firmante del Concilio de Sárdica del 343; su nombre aparece también en las actas del pseudo-concilio de Colonia del 346. San Desiderio ocupa el tercer lugar en la lista de obispos de Langres (Francia), aunque parece que fue originario de las cercanías de Génova, y designado a la sede de Langres de alguna manera milagrosa.
Un clérigo de dicha ciudad, de nombre Varnacario, escribió al inicio del siglo VII un relato del martirio, basándose en tradiciones locales. Según Varnacario, el obispo Desiderio habría sido decapitado durante una invasión de los vándalos guiados por Croco; es posible que haya aquí una cierta confusión en las tradiciones locales, porque Langres tuvo diversas invasiones bárbaras, y la de los Alamanes comandados por el auténtico Croco (298-307) no se corresponde con las fechas de permanencia de Desiderio como obispo de Langres; probablemente se trata de la invasión de los Germanos del 355-57, repelida por el emperador Juliano el Apóstata.
Una leyenda dice que el santo obispo, después de su decapitación, como tantos otros «cefalóforos», recogió su cabeza y volvió a entrar en la ciudad a través de una apertura de la roca que se abrió para dejarlo pasar; esa abertura sigue siendo exhibida hoy (!).
El culto de san Desiderio es ciertamente anterior al siglo VII, y el Martirologio Jeronimiano lo reportaba el 11 de febrero; pero en el siglo XI, por error de un copista que luego fue continuado por otros, fue cambiado con san Desiderio de Vienne, recordado también el 11 de febrero, hasta que se decidió dejar al de Vienne el 11 de febrero [pero en la actualidad se inscribe el 26 de mayo], y trasladar el de Langres al 23 de mayo, donde finalmente quedó, incluso en el Martirologio actual. La ciudad de Langres lo recuerda el 19 de enero, aniversario de la traslación de las reliquias, ocurrida en el 1315. Su culto se difundió no sólo en Francia, sino también en Italia, Suiza y Alemania; es el patrono de la ciudad de Langres, y muchas iglesias de la diócesis le están dedicadas; su tumba estaba al cuidado de un priorato benedictino en el centro de la ciudad. En el 1354 se fundó en su honor una célebre confraternidad en la que estuvieron inscriptos reyes y príncipes.
Traducido para ETF de una rtículo de Antonio Borrelli.
fuente: Santi e Beati

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Santos Lucio, Montano, Juliano, Victorico, Víctor y Donaciano, mártires (2 coms.)
En Cartago, santos Lucio, Montano, Juliano, Victorico, Víctor y Donaciano, mártires, que, en tiempo del emperador Valeriano, consumaron el martirio por confesar la religión y la fe que habían aprendido por enseñanza de san Cipriano. († c. 259)
Santos Mártires de Capadocia, mártires
Conmemoración de los santos mártires de Capadocia, a quienes, durante la persecución bajo el emperador Maximiano, mataron quebrándoles las piernas. († 303)
Santos Mártires de Mesopotamia, mártires
También conmemoración de los santos mártires de Mesopotamia, que en la misma época, colgados por los pies cabeza abajo, murieron ahogados por el humo y consumidos a fuego lento. († 303)
San Efebo de Nápoles, obispo
En Nápoles, en la Campania, san Efebo, obispo, que gobernó santamente al pueblo de Dios y le sirvió con fidelidad. († s. IV)
San Desiderio de Langres, obispo y mártir (2 coms.)
En Langres, en la Galia Lugdunense, martirio de san Desiderio, obispo, de quien se narra que viendo a su grey oprimida por los vándalos, se dirigió a su rey para suplicar por ella, pero por orden del monarca fue condenado a muerte, ofreciéndose así, libremente, por las ovejas que le habían sido confiadas. († c. 355)
San Eutiquio de Norcia, abad
En el territorio de Norcia, en la Umbría, conmemoración de san Eutiquio, abad, que, según narra el papa san Gregorio Magno, primero llevó vida solitaria con san Florencio, procurando conducir a muchos hacia Dios a través de la exhortación, y luego gobernó santamente un monasterio cercano. († c. 487)
San Spes, abad
Igualmente en Norcia, san Spes, abad, que durante cuarenta años soportó la ceguera con admirable paciencia. († c. 517)
* San Honorato, abad
En Subiaco, en el Lacio, conmemoración de san Honorato, abad, que gobernó sabiamente el monasterio donde antes había vivido san Benito. († s. VI)
* San Siagrio de Niza, obispo
En Niza, en la Provenza, san Siagrio, obispo, que edificó un monasterio sobre el sepulcro de san Poncio. († 787)
San Miguel de Sinnada, obispo y confesor
En Sinnada, lugar de Frigia, san Miguel, obispo, hombre pacífico, que favoreció la paz y la concordia entre griegos y latinos, pero enviado al exilio por defender el culto de las imágenes sagradas, murió lejos de su patria. († 826)
* San Guiberto, monje
Cerca de Gemboux, en la comarca de Lieja, en Lotaringia, sepultura de san Guiberto, monje, que, habiendo abandonado sus insignias militares y abrazado la disciplina de la vida monástica, construyó un cenobio en un terreno de su heredad, retirándose después al monasterio de Gorze. († 962)
San Juan Bautista de Rossi, presbítero
En Roma, san Juan Bautista de Rossi, presbítero, que atendió en la Ciudad Santa a los pobres y a los más marginados, instruyendo a todos en la santa doctrina. († 1764)
Beatos José Kurzawa y Vicente Matuszewski, presbíteros y mártires
En la ciudad de Witowo, en Polonia, beatos José Kurzawa y Vicente Matuszewski, presbíteros y mártires, asesinados por los perseguidores de la Iglesia cuando, en tiempo de guerra, su patria estuvo sometida por la fuerza a un poder extranjero. († 1940)
Beata María Gargani, fundadora
En Nápoles, Italia, beata María Gargani, en religión María Crucificada del Divino Amor, religiosa, fundadora del Instituto de las Hermanas Apostólicas del Sagrado Corazón. († 1973)

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✍️ Miércoles de la séptima semana del tiempo ordinario
Epístola de Santiago 4,13-17.

Y ustedes, los que ahora dicen: "Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero",
¿saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.
Digan más bien: "Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello".
Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala.
El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.
Salmo 49(48),2-3.6-7.8-10.11.
Oigan esto, todos los pueblos;
escuchen, todos los habitantes del mundo:
tanto los humildes como los poderosos,
el rico lo mismo que el pobre.
¿Por qué voy a temer
en los momentos de peligro,
cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de esos que confían en sus riquezas
y se jactan de su gran fortuna?
No, nadie puede rescatarse a sí mismo
ni pagar a Dios el precio de su liberación,
el precio de su rescate es demasiado caro,
y todos desaparecerán para siempre.
para poder seguir viviendo eternamente
sin llegar a ver el sepulcro:
Cualquiera ve que mueren los sabios;
necios e ignorantes perecen por igual,
y dejan a otros sus riquezas:
Evangelio según San Marcos 9,38-40.
Juan le dijo a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros".
Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por : Concilio Vaticano II
¿Acaso van con nosotros?